Regulación hormonal de la Espermatogénesis y la Conducta Sexual Masculina

La espermatogénesis está regulada por el eje hipotálamo-hipofisiario. Bajo la influencia de señales provenientes de otras áreas del cerebro, el hipotálamo secreta la hormona liberadorade gonadotropinas (GnRH) hacia la sangre, que la transporta hasta la hipófisis anterior, donde estimula la liberación de dos hormonas: la hormona folículo estimulante (FSH) y la hormona luteinizante (LH) o también denominada hormona estimulante de las células intersticiales (ICSH).

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La FSH estimula a las células de Sertoli incrementado la espermatogénesis. Al parecer, estas células, bajo la acción de la FSH, fabrican y liberan una proteína ligadora de andrógenos que transporta a la testosterona hasta los túbulos seminíferos, lugar donde estimula el desarrollo y diferenciación de las células de la línea germinal, principalmente en las etapas donde se observan la meiosis y la diferenciación de las espermátidas a espermatozoides. Además, las células de Sertoli, estimuladas por la FSH, liberan a la sangre una hormona, la inhibina, que actúa sobre la hipófisis anterior, inhibiendo la secreción de FSH. Esto ocurre cuando las células de Sertoli tienen demasiadas células en gametogénesis.

La LH estimula a las células de Leydig (células intersticiales) para que liberen testosterona. La testosterona también estimula la producción de espermatozoides, como hemos visto, estimulando ciertas etapas de la espermatogénesis y la función normal de las células de Sertoli (acción paracrina de la testosterona). A continuación se presenta un esquema del control hormonal de la formación de los gametos masculinos (Figura 4).

Regulación hormonal de la Espermatogénesis
Figura 4. Control hormonal de la Gametogénesis masculina.

La testosterona promueve la diferenciación gonadal en el feto y la mantención de los caracteres sexuales primarios y secundarios, el desarrollo normal de la actividad sexual, la fecundidad y la potencia sexual, tanto en el adolescente como en el adulto.

Además, tiene un efecto anabólico, ya que estimula la síntesis de proteínas, lo que se traduce en un aumento de la masa muscular y estimula la hematopoyesis o producción de eritrocitos o glóbulos rojos.