Inmunidad Humoral: Mediada por Anticuerpos

Los linfocitos B poseen en la superficie de su membrana anticuerpos que reconocen a los antígenos solubles.

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Se revisará primero qué es un anticuerpo.

  • Los anticuerpos son proteínas producidas por las células plasmáticas, que circulan por los líquidos del cuerpo (globulinas, inmunoglobulinas o Ig) y se unen a antígenos. De esta manera se pueden inactivar virus y toxinas bacterianas, bloqueando su capacidad para unirse a las células. Pero, sobre todo, los anticuerpos forman complejos con los antígenos, llamados complejos inmunes, que serán posteriormente fagocitados. Los complejos inmunes, por otra parte, pueden activar el Sistema del Complemento, que a su vez también podrán ser fagocitados.
Figura 8. Estructura de un anticuerpo.

¿Cómo el linfocito B reconoce a “su” antígeno? o ¿Cómo el antígeno selecciona a su linfocito B?

Los antígenos no proteicos como lípidos, polisacáridos y ácido nucleicos son reconocidos por las inmunoglobulinas (Ig) que están en la superficie del linfocito B virgen. Una vez unidos se provoca la activación del linfocito B seleccionado por el antígeno. Iniciando su proliferación clonal amplificando con ello la acción protectora y completan su diferenciación originando células plasmáticas y con memoria (Figura 9).

  • Células plasmáticas: son de tamaño mayor que los linfocitos B vírgenes porque desarrollan un gran RER donde se sintetizan y exportan por exocitosis grandes cantidades de anticuerpos (más de 106 moléculas por hora).
  • Células con memoria: permanecen en la circulación y su función es reaccionar con el mismo antígeno, si vuelve a entrar al organismo con mayor rapidez y efectividad.

 

Figura 9. La hipótesis de la selección clonal. Cada antígeno (A o B) selecciona un clon preexistente de linfocitos específicos y estimula su proliferación. El diagrama muestra sólo los linfocitos B dando lugar a células secretoras de anticuerpos y células memoria, aunque el mismo principio se aplica también a los linfocitos T.