Anomalías del sistema inmunitario

Tolerancia

La tolerancia es el reconocimiento de lo propio. Un exceso de tolerancia hará que el organismo sea incapaz de defenderse, al confundir sustancias extrañas como propias, ocasionará inmunodeficiencia. La falta de tolerancia, es decir, la incapacidad de reconocer algunas moléculas propias como tales y considerarlas como extrañas, puede hacer reaccionar al organismo contra lo propio, dando origen a la autoinmunidad.

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Se dice que hay Inmunodeficiencia cuando el organismo tiene un número inadecuado de linfocitos funcionales y las respuestas inmunitarias no son efectivas. Las personas que la padecen resultan muy vulnerables a infecciones por microorganismos que son peligrosos para la población general. Se clasifican en primarias y adquiridas.

Las inmunodeficiencias congénitas o primarias son causadas por mutaciones en algún gen que afecta al sistema inmunitario. Científicamente se conocen como síndrome de inmunodeficiencia severa combinada (SISC). Aunque este tipo de enfermedades es de pronóstico muy grave y, en ausencia de tratamiento, suelen ser mortales, en la actualidad se dispone de tratamientos como trasplantes de médula ósea, la utilización continuada de sustancias antimicrobianas o la administración de anticuerpos. En los casos más graves hay que mantener a las personas afectadas en recintos estériles con el fin de evitar el contacto con cualquier tipo de gérmenes (los niños burbuja). En la actualidad se están desarrollando tratamientos experimentales de terapia génica para introducir en estos pacientes los genes que carecen.

Las inmunodeficiencias adquiridas o secundarias son las que aparecen a partir de un momento determinado de la vida. Pueden tener diferentes orígenes. Algunas están asociadas a enfermedades o situaciones que causan pérdidas generalizadas de proteínas, como la malnutrición, o fallos generalizados en la hematopoyesis, como las leucemias, o lesiones de estructuras que facilitan la invasión de microorganismos, como las quemaduras graves.Otras inmunodeficiencias secundarias están asociadas a tratamientos médicos (iatrogénicas) que matan o inactivan a los leucocitos. Es el caso de los inmunosupresores (corticoesteroides, ciclosporina) y de la quimioterapia y radioterapia utilizadas contra los tumores. También pueden ser causadas por infecciones víricas que afectan al sistema inmunitario. Es el caso de síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).

En la Autoinmunidad desaparece la tolerancia de los linfocitos B o T frente a moléculas propias de nuestro organismo y se da lugar a enfermedades difíciles de combatir. Algunos ejemplos son:

  • Miastenia gravis: Se producen anticuerpos contra los receptores de acetilcolina (Ach) de las células musculares esqueléticas. Estos receptores quedan bloqueados por anticuerpos y se favorece su endocitosis, por lo que ya no pueden responder a las señales nerviosas que producen la contracción muscular. El resultado es que los músculos, al no responder a las señales nerviosas, sufren un debilitamiento progresivo e, incluso, puede ocurrir que la persona quede paralizada.
  • Esclerosis múltiple: Se produce una reacción contra la mielina que rodea los nervios, originando parálisis y pérdida de sensibilidad.
  • Enfermedad de Graves o tirotoxicosis autoinmune: Se producen anticuerpos que se unen a los receptores de la hormona TSH que se encuentran en las células de la tiroides. Al unirse los anticuerpos a dichos receptores, se dispara permanentemente la producción de hormonas tiroideas.
  • La artritis reumatoide: Aparece cuando macrófagos, linfocitos B y linfocitos T se activan contra antígenos asociados a las articulaciones (uniones) de los huesos. Al parecer, hay una predisposición genética y se desconoce su causa última. En el suero de los enfermos que la padecen se encuentra siempre el llamado factor reumatoide, una clase de IgM. El resultado de la enfermedad es una inflamación crónica de las articulaciones de las extremidades.
  • El lupus eritematoso: Se forman anticuerpos contra DNA e histonas, originando diversas lesiones que pueden acabar en una insuficiencia renal crónica.
  • La diabetes mellitus TIPO I (Insulinodependiente): Aparece cuando el sistema inmune reacciona contra moléculas de las células β del páncreas, provocando que esta glándula produzca menos insulina.