Actividad Eléctrica y Electrocardiograma

El corazón presenta contracciones rítmicas; el latido cardíaco. En este latido, todos los miocitos responden a los estímulos nerviosos. El estímulo que origina la contracción cardíaca se origina en células nerviosas especializadas del propio músculo cardíaco; el nódulo sino auricular (SA), o marcapasos. Los impulsos que genera este sitio del corazón, ubicado en la aurícula derecha, se extienden desde el marcapasos a ambas aurículas en forma simultánea, por lo que las dos cámaras superiores se contraen al mismo tiempo. Cuando el impulso eléctrico alcanza al nódulo aurículo-ventricular (AV), ubicado entre las aurículas y los ventrículos, sus fibras de conducción lo transmiten al haz de His, y de ahí hasta la red de Purkinje, lo que asegura que ambos ventrículos se contraigan simultáneamente. Dado que las fibras del nódulo aurículo-ventricular conducen el estímulo con relativa lentitud, los ventrículos no se contraen, sino hasta que se ha completado un “latido” auricular. A esta capacidad de generar su propia contracción se le conoce con el nombre de Automatismo Cardíaco, debido a la presencia de tejidos nerviosos especializados en la generación y propagación de la contracción del miocardio. Diversos neurotransmisores y hormonas pueden acelerar o desacelerar la frecuencia del latido cardíaco que fijan las fibras del nodo SA. Por ejemplo, en reposo el sistema parasimpático libera acetilcolina, que desacelera el nodo SA hasta unos 75 potenciales de acción por minuto (Figura 4).

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Actividad Eléctrica
Figura 4. Actividad Eléctrica del corazón.

Cuando los impulsos del sistema de conducción viajan a través del corazón y producen su contracción, se genera una corriente eléctrica en su superficie. Esta corriente se transmite a los fluidos corporales y desde allí, parte de ella alcanza la superficie del cuerpo. Esta corriente puede ser registrada en un electrocardiograma (ECG), examen que permite establecer la capacidad del corazón de iniciar y transmitir los impulsos. El ECG registra la actividad eléctrica del corazón, “mirada” desde distintos puntos del cuerpo. Su realización requiere colocar electrodos en diferentes puntos de la piel del paciente y toma alrededor de 15 minutos. No presenta riesgos ni produce molestias en el paciente. Es un examen que el cardiólogo solicita por lo general en todo paciente en quien se plantea la posibilidad de enfermedad cardíaca (Figura 5).

Figura 5. El electrocardiograma (ECG) está dividido en ondas (P, QRS, y T), las cuales representan las diferentes fases del ciclo cardíaco.
Figura 6. Algunos ECG alterados.

Principales indicaciones de un ECG

  • Determinación inicial del ritmo cardíaco del paciente y pesquisa de arritmias (importante en pacientes que presentan pulsos extremadamente lentos o extremadamente rápidos)
  • Diagnóstico de daño en el músculo cardíaco (Infarto) o de disminución de la irrigación del corazón (isquemias) a través del cambio en el tamaño y la configuración de las ondas del ECG.
  • Evaluación de la hipertrofia de cavidades cardíacas (puede ser importante en pacientes hipertensos y otros)